La punción intramuscular se aplica dentro de la capa muscular, por lo que es un pinchazo profundo, que tiene que atravesar varias capas para poder llegar al punto deseado y administrar la sustancia deseada.
Antes de ejecutar la acción, se deben de tener en cuenta varias consideraciones previas. En estas se incluyen valorar el estado del músculo escogido, el volumen máximo que se puede administrar de la sustancia, y valorar los vasos sanguíneos y nervios que discurren por la zona próxima a la punción. Al paciente se le debe informar del procedimiento y de las recomendaciones y posibles complicaciones que pueden derivar de la punción. No se debe ponerlo nervioso, ya que puede dificultar el éxito del procedimiento, por lo que se intentará mantenerlo lo más relajado posible.
En cuanto a la zona de administración, existen varias zonas recomendadas para ejecutar la inyección, por el poco riesgo que tienen y la mayor facilidad que hay para realizar el proceso. Estas zonas son:
- La zona dorsal del glúteo, en el cuadrante superior externo.
- La cara externa del glúteo
- La cara externa del muslo
- Deltoides
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