En la entrada de hoy, os hablaremos de dos procedimientos: las nebulizaciones y las inhalaciones.
Nebulizaciones
Una nebulización es una técnica que consiste en la administración de un fármaco a las vías respiratorias a través de una vaporización. La sustancia a administrar se combina con un medio líquido (generalmente una solución salina), que con la ayuda de un gas (oxígeno) crea un vapor que será inhalado por el paciente.
Este procedimiento se utiliza frecuentemente en pacientes con enfermedades respiratorias, tales como asma o EPOC, enfermos que no pueden utilizar el sistema de inhalación o cuando se precisa administrar un medicamento que solo está disponible en forma líquida o requiere altas dosis por vía broncopulmonar.
Para realizar esta técnica, prepararemos en primer lugar el equipo y el fármaco a administrar. Nos lavaremos las manos e informaremos al paciente de lo que vamos a hacer, explicando el tipo de fármaco que le daremos y cómo realizaremos el procedimiento.
Posteriormente, colocaremos al paciente en posición de Fowler, si es posible. Luego, comprobaremos el estado del nebulizador y si está conectado a la toma de gas o electricidad, e introduciremos el fármaco en el aparato. Encendemos el nebulizador, asegurándonos de que por la máscara sale una especie de niebla, regulamos el flujo y le colocamos las mascarilla al paciente. Dejamos la nebulización el tiempo que sea necesario y al terminar, la retiramos y limpiamos la zona, para prevenir lesiones. Por último le pediremos al paciente que se enjuague la boca para prevenir la aparición de hongos.
Inhaladores
Los inhaladores son pequeños dispositivos que se introducen en la boca y que permiten que un fármaco vaya directamente, junto con la respiración, a la vía respiratoria. Gracias a esto, el principio activo de los medicamentos administrados accede más fácilmente a los bronquios y los pulmones, y su acción será más rápida, localizada y directa que si se usaran otros métodos de administración.
Los inhaladores suelen usarse en problemas respiratorios como el EPOC o el asma, con fármacos como pueden ser los broncodilatadores, corticoides o una mezcla de los dos.
Existen dos tipos de inhaladores: los inhaladores de cartucho presurizado (ICP) y los inhaladores de polvo seco (IPS).
En cuanto a cómo se utilizan, primero debemos preparar el dispositivo: los inhaladores ICP requieren que se agiten antes de emplearlos, en cambio, para usar los IPS, se necesita insertar la cápsula en el dispositivo (si son unidosis) o cargar la dosis necesaria en el sistema (si son multidosis).
A continuación se realizará una exhalación, seguida de una inhalación profunda tras pulsar el botón de los inhaladores. Se aguantará la respiración durante unos 10 segundos (o más si es posible) al completar la inhalación. Si fuera necesaria una segunda dosis, debemos esperar entre 30 y 60 segundos para administrarla.
Para terminar, os dejamos con una infografía de @enfermeriacreativa en la que nos enseña los diversos tipos de inhaladores que existen.
Para la realización de esta entrada hemos consultado las siguientes páginas web:


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.