El objetivo principal del cuidado de las heridas o comúnmente llamado "hacer una cura", es el de favorecer la completa cicatrización de la herida de un modo óptimo. Con esta técnica también se consigue proteger de posibles infecciones y minimizar las molestias producidas por la herida. A grandes rasgos, las curas se diferencian en 2 tipos:
Cura tradicional
Los apósitos utilizados en ambientes secos son exclusivamente gasas.
Cura avanzada
La frecuencia de esta cura depende de la naturaleza y estado de la herida en ambientes húmedos. Para su realización se emplean apósitos activos (brindan protección contra la infección y disminuyen olores y dolor), por lo que no se necesita de la utilización de antisépticos. Con ella se mantiene el equilibrio de la humedad de la lesión y de la piel perilesional seca, además de que protege de úlceras o heridas provocadas por agresiones externas físicas, químicas o bacterianas. Este tipo de cura da lugar a un proceso de curación más rápido que previene de la desecación celular, favorece la migración y comunicación celular, promueve la síntesis de colágeno y la angiogénesis, aísla térmicamente, y mejora la calidad del resultado (de la cicatriz).
Para conocer más sobre el tipo y la combinación de los apósitos húmedos: Catálogos apósitos húmedos.
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