Las obstrucciones de la vía aérea o atragantamientos son una de las causas de muerte más frecuentes en el mundo. Por lo tanto es esencial conocer como se actúa si nos enfrentamos a un caso de estas características.
Detectar una obstrucción es muy fácil, ya que la persona tendrá gran dificultad para respirar y se llevara las manos rápidamente al cuello, tose con un patrón errático y presentará una coloración azulada de la piel. Si la persona puede hablar y respirar aun que sea con moderación, estaríamos hablando de una obstrucción leve. Si en cambio le es imposible hablar o respirar y solo contesta asintiendo, sería una obstrucción grave. Dependiendo de las capacidades del paciente, habrá distintas maneras de actuar ante esta situación.
Si la persona está consciente, la primera actuación será animarlo a toser enérgicamente. Acto seguido se le darán cinco golpes en la espalda con la persona inclinada hacia delante. Si esto no es suficiente, se realizará la maniobra de Heimlich. Nos colocaremos detrás del paciente y re rodearemos con los brazos, juntándolos a la altura del estómago. Con esta técnica realizaremos 10 compresiones. Si no hay éxito, se vuelve a repetir todo hasta que la víctima quede inconsciente.
Sí la víctima está inconsciente, se llamará a emergencias de inmediato. Realizaremos RCP, y de vez en cuando se comprobará si podemos retirar el objeto intruso con nuestras manos, cosa que solo podemos intentar si se está seguro de la maniobra.
Es importante mencionar que si el afectado es un lactante, no se puede comprimir el estómago, y se deben realizar compresiones torácicas.
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