La valoración rápida o inicial (ABCDE) es una evaluación sistematizada que se aplica tanto a pacientes estables como a críticos, y que es útil tanto en niños como en adultos. En ella se valoran todos los aspectos que pueden comprometer el estado del paciente en un orden específico comenzando por los más prioritarios.
En esta entrada solo explicaremos la valoración general, centrándonos en los pacientes hospitalizados ya que el caso de los pacientes de urgencia se desarrollará en la parte de primeros auxilios del blog.
El propio nombre ABCDE ya nos indica el orden de evaluación de los puntos a valorar, puesto que es un término nemotécnico en el que cada letra se corresponde con la inicial de una palabra en inglés:
- A - Airway - Vía aérea
En primer lugar se valora si la vía aérea es permeable, es decir, valorar si no se encuentra obstruida. Se observa si el paciente realiza movimientos de inspiración e expiración con el tórax y si se perciben los sonidos respiratorios por nariz y/o boca (escuchando o notándolos en la piel si son muy leves, puesto que para evaluarlos se debe acercar la oreja a la zona).
Los pacientes pueden sufrir colapsos de las vías respiratorias (broncoespasmos) por alergias, por estrés sufrido tras las cirugías o por una mala técnica de intubación que genere un tapón de sangre. Estos pueden presentar cánulas orofaríngeas (de Güedel) o tubos endotraqueales por lo que debemos asegurarnos de que estos materiales están bien colocados, y en caso de tener un neumobalón confirmar que está hinchado.
- B - Breathing - Respiración
En esta parte se valoran la frecuencia respiratoria, el volumen respiratorio, el esfuerzo y el tipo de sonidos de la respiración, y si existe un buen intercambio gaseoso.
Los signos que indican un aumento en el esfuerzo respiratorio son: aleteo nasal, retracciones torácicas, respiración paradójica (desincronización del diafragma durante la respiración que provoca que los movimientos respiratorios se produzcan a la inversa) y quejido (sonido similar al llanto que se da en recién nacidos).
Cuando no existe un buen intercambio gaseoso se presenta sudoración, cianosis (palidez), uso de musculatura accesoria y respiración abdominal. Así mismo se debe observar si existe alguna deformación torácica y medir la saturación de oxígeno en sangre.
En los pacientes que estén recibiendo algún tipo de oxigenoterapia, se revisarán las cantidades administradas.
- C - Circulation - Circulación
Valoraremos la función cardiovascular y la perfusión hacia los órganos. Para ello se evalúan todos los aspectos de la tensión arterial y de la frecuencia cardíaca (pulsos: central y periférico), y se observan la piel y mucosas.
Concretamente, para determinar la correcta perfusión de órganos terminales como el cerebro, piel y riñones se tendrá en cuenta el estado mental, el color y la temperatura, y la diuresis. Por otro lado, para conocer el estado de la perfusión periférica se observa el color, la temperatura y el tiempo de llenado capilar de manos y pies (se presiona en un dedo y se espera a que recupere el color).
Debemos tener en cuenta que los pacientes hospitalizados pueden sufrir trombos, hemorragias internas y alteraciones hemodinámicas. En ellos observaremos también las infusiones intravenosas que reciban (sedación, nutrición parenteral...).
- D - Disability - Discapacidad física y/o neurológica
Se evalúa el estado de consciencia, dolor y sensibilidad con escalas como la de Glasgow o la AVDN, la respuesta motora y la reacción de las pupilas, sus medidas y su simetría. Asimismo, aquí se mide la glucemia capilar.
- E - Exposure - Exposición
En este punto se valora de nuevo la temperatura pero no desde el punto de vista centrado en la perfusión general y el estado interno de la circulación, si no que lo que se observa es todo el aspecto externo del paciente. Con este fin, primeramente debemos retirar la ropa completamente del paciente y buscar cambios en la coloración de la piel (como hematomas, sarpullidos...), heridas por trauma, hemorragias, úlceras por presión, apósitos o curas... Debemos también fijarnos en todos los accesos que tiene el paciente: vías periféricas o centrales, vías arteriales, drenajes, sondas... Durante todo este procedimiento hay que mantener siempre la dignidad de la persona y evitar la pérdida de calor.
Luego de este proceso de valoración primaria se realizaría la valoración secundaria la cual consiste en la ejecución de la anamnesis y una exploración física más exhaustiva de todas las partes del cuerpo incluyendo procesos como la inspección, auscultación, palpación y percusión cuando resulte necesario.
Como curiosidad, cabe añadir que existe una valoración inicial similar a esta que se aplica en conflictos bélicos, es la llamada valoración CABCDE (C- control hemorragias; A- vía aérea; B- ventilación y respiración; C- circulación; D- estado de consciencia; E- exposición).
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